Gabriel Cestau escribe desde Santiago de Chile
Gabriel Cestau (30 años, sexta promoción del Colegio), está cursando un Doctorado en Economía en la Universidad Católica de Chile. Desde Santiago, cuenta qué es de su vida
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¿Cómo están? Les cuento que estoy viviendo en Santiago de Chile desde hace un año y medio. Estoy cursando un Doctorado en Economía que me tendrá por aquí algunos años más.
Desde temprano en mis estudios me entusiasmé mucho con la economía. En especial me interesaban algunos temas muy actuales sobre cómo diseñar mejores sistemas de salud o de educación. Ya en la universidad supe que para profundizar en estos campos iba a tener que hacer un doctorado. Una vez terminada la carrera, casi enseguida, hice un Máster en Economía y cuando todavía me faltaba la tesis me aceptaron en el Doctorado de la Universidad Católica de Chile.
Lo primero que me llamó la atención al llegar a Santiago fue el tamaño de la universidad. En Montevideo no estamos acostumbrados a los campus universitarios y la verdad es que son una maravilla. El campus San Joaquín de la Universidad Católica debe ser bastante más grande que el Club de Golf de Montevideo. Allí están concentradas la mayoría de las facultades y al fondo hay una zona de deportes impresionante con muchísimas canchas de tenis, piscina y como seis canchas de fútbol.
Todo es más grande en Chile. La ciudad de Santiago tiene unos seis millones de habitantes y en las horas de entrada y salida del trabajo se producen grandes aglomeraciones de gente, y aunque vayas al supermercado a las dos de la tarde, vas a encontrar mucha gente. Se nota que Chile es un país que progresa desde un pasado no muy próspero. Me parece que la mayoría de las construcciones viejas son de menor calidad que las de Montevideo, pero las nuevas suelen ser mucho mejores. Chile es hoy el país de mayor ingreso per cápita de América Latina, pero todavía la desigualdad es un problema que no se acaba de solucionar. Sin embargo, se han dado pasos importantes y no es raro que las señoras del servicio doméstico tengan casa propia y auto, lo que para nosotros todavía es impensable.
Otra cosa que me llama mucho la atención es la piedad del pueblo chileno. Manifiestan su cariño a la Virgen de muchas maneras distintas, pero es particularmente intenso el Mes de María que celebran en noviembre y donde las iglesias están atestadas de gente también en días de semana. Además, durante este mes, suelen juntarse en las plazas, sobre todo las abuelas, pero también gente joven para rezarle y cantarle a Nuestra Señora. Aunque ahora ya me parece normal, a mi llegada también me sorprendía mucho asistir a misa en el Campus y encontrarme con más de 300 universitarios que dedicaban un rato de su mediodía para estar con el Señor.
El doctorado en Economía que estoy haciendo dura cuatro años y tiene dos etapas: los dos primeros años se estudian en profundidad los fundamentos de la economía; al final de este período hay unos exámenes eliminatorios, y una vez aprobados se pasa a la segunda etapa que es la de investigación propiamente. Ya llevo un año y medio y me estoy preparando para los exámenes de los que hablaba recién. Cuando los apruebe, mi intención es hacer mi tesis sobre economía de la educación.
En Santiago vivo con mi familia: Vicky y Nacho (con quienes aparezco en la foto). Entre las muchas cosas buenas que tiene el país está que es muy fácil conseguir visa de trabajo para los profesionales universitarios. Gracias a estas facilidades, Vicky consiguió trabajo muy pronto. Nacho, que tiene un poco más de un año, nació en Uruguay, pero ha vivido la mayoría de su corta vida en Chile. Todavía no habla casi nada, pero cuando lo haga seguramente mezclará modismos uruguayos y chilenos. Imagino que al regresar a Montevideo, en Monte VI le dirán ‘el chileno’. Ya veremos.
Mi objetivo es aprovechar mucho esta oportunidad de estudiar a tiempo completo y regresar a Montevideo para dedicarme a la investigación, seguramente desde el ámbito universitario. Existen todavía muchos aspectos donde se puede hacer mucho para incrementar eficiencia y aumentar el nivel de vida de las personas.
Un abrazo para todos.
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