Juan Andrés Verde, de misión en Sarandí del Yí
Juan Andrés Verde (ex alumno, generación 89-90, y profesor de rugby de Monte VI) se fue de misión a Sarandí del Yí por seis meses, a trabajar al Instituto Paiva Irisarri, una obra salesiana de promoción rural para varones de 12 a 17 años
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Juan Andrés, conocido por todos como el Gordo, arrancó en 2008 con Facultad de Veterinaria y empezó a trabajar como profesor de rugby en Monte VI. También era el actual capitán de la sub 20 de Carrasco Polo, luego de haber jugado en su momento el Mundial sub 19 con Los Teritos en Irlanda.
Desde el pasado lunes 16 de junio, ha hecho un paréntesis en sus distintas actividades. Ese día comenzó su misión en el Instituto Benigno Paiva Irisarri, Obra de Don Bosco, una institución que se dedica a trabajar con chicos que terminan la escuela rural, y tienen dificultades para seguir con sus estudios por distintos motivos. Son hijos de peones de estancia, o muchachos a los que les resulta muy difícil llegar hasta la ciudad. Se procura que puedan seguir estudiando y aprendiendo oficios. En el Paiva –que queda a 15 km de Sarandí del Yí- hay cupo para 60 chicos de 12 a 17 años. Son solo varones y viven todo el año allí. Es totalmente gratuito. Viven de lo que producen y se trabaja en distintos frentes: campo, huerta, granja (cría de chanchos, patos y pollos), además de carpintería y mecánica.
“Vine a ayudar en lo que sea necesario, a acompañar a los chicos en lo espiritual, y en la parte del trabajo. Se trabaja en la tarde y yo me voy prendiendo en las distintas tareas: en la carpintería, en el campo, en la huerta”, cuenta Juan Andrés. Y agrega: “De mañana hago un rato de oración, voy a un gimnasio en Sarandí del Yi y sigo entrenando aquí”.
Un día en el Paiva
La levantada a las 6 de la mañana. Hay unos buenos días como los vivía Don Bosco (con la oración para comenzar la jornada), y a las 7 y 20 sale el ómnibus rumbo a Sarandí del Yi, con destino a la UTU o el liceo. Son pocos los que hacen liceo, la gran mayoría estudia en la UTU. Vuelven, se almuerza, hay un rato de recreo y a las dos de la tarde empieza el rato de trabajo: campo, huerta, carpintería, mecánica, granja (cría de chanchos, patos y pollos). Todo se consume en el Paiva. También se hacen quesos, dulces y manteca para consumición propia. Asimismo, hay guasquería: los muchachos aprenden a hacer rebenques, por ejemplo. Muchas veces estas tareas se convierten en un oficio para ellos.
Después del trabajo, llega la hora del recreo, la merienda, y una hora y media de estudio. Después, hay tres días a la semana en los que tienen catequesis. Hay un rato de recreación, luego la hora de bañarse, la cena y antes de irse a dormir llega el momento de las “buenas noches”, un rato de oración de 10 minutos en el que se hace una reflexión del día, y se rezan tres avemarías.
La misión, el rugby y la Misa de envío
A cargo de los 60 muchachos que viven en el Paiva están los salesianos: tres sacerdotes, un hermano, un seminarista y Juan Andrés, quien está allí como misionero. La idea de irse de misión surgió de su participación habitual en un grupo de voluntariado salesiano.
Cuando en diciembre vuelva a Montevideo, la expectativa del Gordo es continuar con sus estudios de veterinaria y seguir jugando al rugby en Polo. “Cuando planteé en el equipo que tenía pensado irme seis meses de misión, yo era el capitán porque el capitán habitual estaba en la selección. Al principio, a mis compañeros les costó aceptar que me fuera medio año, pero luego me apoyaron. Incluso, varios de ellos estuvieron en la Misa de envío (una misa en la que se entrega una cruz y una bendición a quien se va de misionero), y eso para mí fue una alegría bárbara”. En la Misa de envío –que tuvo lugar el domingo 15 de junio- también lo acompañaron Pablo Carriquiry, director de Monte VI, y varios ex compañeros de generación del Colegio.
En el Monte, Juan Andrés estaba muy a gusto enseñando rugby; tenía como alumnos a los chicos de 5° y 6° de primaria, y también daba una mano en liceo. “Me encantaría seguir siendo entrenador, aunque a la vuelta pienso priorizar el estudio. Ya veremos”, dice, dejando la puerta abierta para seguir en 2009.
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